COOPTACION

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(Publicado el domingo 9 de diciembre de 2018 en el diario Ultima Hora)

Nuestra democracia está a punto de cumplir 30 años sin que sepamos de nada trascendente para celebrarlo esté en curso. Es probable porque no habrán pocos que respondan: ¿y qué deberíamos festejar?. La sola permanencia en el tiempo – tres décadas- de un sistema del que nos hablaron tanto durante tantos años de dictadura ya parece algo singular y si no digno de celebración al menos de reflexión. Una primera línea de ella es que la democracia paraguaya ha venido siendo gerenciada mayoritariamente por actores directos de la misma dictadura que se fue en 1989. El DNA de nuestros supuestos demócratas es claramente autoritario. No creen en la Constitución, las leyes, las instituciones, el voto popular, la transparencia y por sobre todo se creen por encima de la ciudadanía que los votó. La ecuación mandante-mandatario no existe.

El Estado paraguayo en realidad ha sido cooptado por una cáfila de ladrones y corruptos que pretenden dar la imagen de demócratas cuando en realidad no lo son. Usan las formas, pero no viven el fondo. Creen en los ritos pero no les importa el evangelio diría algún religioso. Hemos venido degradando la democracia en este baile de máscaras que se renueva cada 5 años y en este momento abusa de la paciencia ciudadana.

De ahí que los escraches primero y la vigorosa demostración de hartazgo produjo cambios en la universidad pública primero y algunos casos en el gobierno central y municipal después. Pero su capacidad de mimetizarse es mayor y no debe menospreciarse. Una vez concluida la caída de los referentes retornan al antiguo sistema – que es el que cruje y amenaza con caerse- y vuelven a reinventar la rueda para esperar que otros hartos los vuelvan a echar. La cooptación del Estado por parte de elementos mafiosos alteró en cierta forma lo conocido. Ya no son los que financian la política sino que ahora ellos quieren y administran el poder de manera directa. Los poderes del Estado han dejado de ser funcionales y pasaron a ser instrumentos al servicio de sus negocios. Paraguay se encuentra ahora inficionado del poder del narcotráfico, lavado de dinero y por supuesto el delito mas común es el de enriquecimiento ilícito. Si se hiciera una investigación a fondo de la fortuna acumulada por funcionarios en estos 30 años veremos como pasaron de la pobreza mas extrema a convertirse en los acaudalados y envidiados vecinos de barrio. La policía, los magistrados, fiscales, políticos de cualquier nivel y fuste exhiben de manera impúdica y a la vista de todos propiedades y bienes. Este ejecutivo dijo que con ellos no habrá compasión ni protección y el “caiga quien caiga” ha pasado a ser la frase distintiva de su gestión.

Veremos si eso es verdad en el terreno práctico. Esto no aguanta mas y los niveles de infestación del cuerpo social se han vuelto intolerantes. Requerimos un activismo mayor de las fuerzas depuradoras porque si dejamos la tarea a los valientes escrachadores nomás seguiremos con la apariencia democrática pero sin el ejercio de funciones de los órganos encargados. Basta de simulación, es hora de acabar con la cooptación del Estado de personajes unidos a la delincuencia común que son capaces de herejías como las de invocar a Dios mientras roban, esquilman o asesinan.-

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Acerca de Redaccion central

Escritor, abogado, profesor y periodista
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