JUSTICIA

U

(Publicado el miercoles 25 de julio en el diario El Universo de Ecuador)

El grave deterioro institucional progresivo y constante de muchas de nuestras democracias ha llevado a un camino sin retorno que se ha zanjado en tiempos de prosperidad con populismos y gobiernos neofascistas y, ahora con represión y muertos. Una vez que pasó el carnaval comenzaron a ser mas que evidentes los signos de una resaca que no podía celebrarse mas con periódicos referéndums ce y se pasó a la coerción mas evidente contra toda forma de oposición que emergiera. Ahora estamos en el desarrollo siguiente que es ocultar las distintas formas de corrupción que se han dado durante ese periodo y que emergen como borra sobre la superficie en  una aguas cada vez  mas turbias y putrefactas. Ante el inminente riesgo que eso supone para la continuidad de estos gobiernos la clave es someter a la justicia a formas bastardas y ruines.

Lo que acontece en Venezuela con dos Cortes supremas de 33 miembros a la que una de ellas (contraria al régimen) el gobierno de Maduro como respuesta afirma que los “apresará uno por uno” y la otra al servicio del poder dictatorial que no duda en dictar fallos solo favorables para sostener al régimen, se debate una sociedad anómica que solo tiene tiempo para contar sus muertos que ya superan ese país caribeño el centenar.

En otra parte del subcontinente surgen signos de esperanzas como los que acontece en Brasil con una justicia parece convencida que la única manera de  salvar  “al Estado de derecho” -como tambien se define a la democracia- es con sanciones ejemplares a los que han decepcionado en sus cargos de mandatarios. No ha temido el juez Moro en un país de sicarios y violentos donde anualmente se suman los muertos por homicidio en mas de 55 mil, a dictar fallos incluso contra figuras otrora populares como Lula. Por un lado una Justicia obsecuente y servil en varios países del denominado “socialismo del siglo XXI” y por el otro evidencias esperanzadoras que permiten tener confianza en el futuro de la democracia subcontinental.

En el medio, una ciudadanía que sobrevive a como sea a los efectos directos de la ausencia de justicia económica y social y, que se proyecta con claridad en un sistema político que no logra establecer una institucionalidad que funcione en provecho de todos porque sencillamente eso perjudicaría a sus intereses de continuar en su posición de poder.

Esta crisis ha permitido por primera vez tener una perspectiva mas acabada de la corrupción. Fue como si un drone sobrevolara sobre edificios levantados con mampostería de utilería pero que en fondo se pudiera observar con claridad el estado putrefacto y abandonado en que se encontraban los compartimentos interiores. Sabemos mas sobre lo que ya teníamos percepción de su forma pero no creo que nadie hubiera podido dimensionar el tamaño de la corrupción como la que se nota en Brasil y el grado de perversión que se observa en Venezuela.

Hay que recuperar el sentido de justicia en nuestras labores cotidianas y proyectarlo luego a nivel institucional. O la justicia real  corrige los excesos o por el contrario agrava aun mas los efectos de una crisis que ahora solo incrementa el numero de muertos.-

Benjamin Fernández Bogad

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Acerca de Redaccion central

Escritor, abogado, profesor y periodista
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