PUENTES NO MUROS

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(Publicado en 5dias el viernes 11 de noviembre de 2016=

Por Benjamín Fernández Bogado

Enviado especial de 5dias a Nueva York

Un grupo importante de manifestantes le subrayaba que había ganado los votos de los electores pero había perdido el voto popular. California, la undécima economía mundial, y con este resultado agita intereses secesionistas y frente a la Casa Blanca el malestar contra el ganador también se ha hecho visible. Trump debe recoger el mensaje pronto y rápido. A pesar de las buenas intenciones en la aceptación de la derrota por parte de Hillary y Obama, la gran tarea del mandatario electo será ir contra su propia naturaleza.

Deberá primero decir y actuar en consecuencia contrario a esas promesas radicales que lo hicieron visible pero lo mostraron como un peligroso lunático dispuesto a hacer correr riesgos graves no sólo a su país sino al mundo entero. Deportaciones masivas en un país con una población ilegal medida en millones pero cuyo aporte a la economía de esta nación también es cuantificable en esos números. Levantar el muro que lo divida de México y hacer que este país lo pague ha sido ‘‘too much’’ (demasiado) para los oídos y sensibilidades de muchos. Un presidente que quiera manejar con éxito este país de inmigrantes no puede actuar de esa manera sin poner en riesgo su propia presidencia. Los retos son cercanos y próximos. O Trump va en contra de su discurso incendiario o puede terminar víctima de su mismo fuego.

DISCURSO VIEJO PARA UNA REALIDAD NUEVA

Las condiciones del mundo han cambiado. Los paradigmas de confrontación y aislamiento han dado paso a labores en conjunto incluso con aquellos que piensan diferente. El presidente exitoso es el que construye puentes y no el que levanta muros. El que puede trabajar con el que piensa diferente haciendo que el proyecto común sea más trascendente que las cuestiones que los dividen. Trump ha polarizado esta nación y ahora debe recoger los pedazos rotos y montar una presidencia que pueda proyectar seriedad, respeto y madurez. A sus 70 años puede hacerlo. La vida ha dejado suficientes marcas en su espíritu y la responsabilidad que tiene es inmensa. No puede rehuir el mandato de hacer de la unidad una de sus premisas centrales.

La mitad de este país se opone a sus políticas con la misma rigidez que él había aplicado a sus mensajes para ganar la presidencia y ahora se lo devolverán de la misma forma. Debe tener un entorno sensato y práctico. Se ha visto cerca de él al ex alcalde Rudolf Giulliani que ha podido cruzar fronteras de su propio partido y hacer de New York una ciudad del tamaño de su influencia.

Superó el 11 de septiembre de 2001 y puede ser un valioso asesor del aprendiz de presidente de cómo es en realidad la política y cómo ella juega con el establishment tan odiado por Trump pero del que él ha sido parte siempre.

No podrá crear tantos trabajos como supuso en el campo industrial no porque no lo quisiera, sino porque no puede. La economía ha cambiado y hoy Zuckerberg de Facebook tiene 1% de empleados que la industria automotriz pero su empresa vale tanto como varios productos internos de países en conjunto en el mundo. No hay tantos empleos para los millones que votaron con bronca a favor de Trump. Ahora le pedirán milagros que no pueden darse y deberá explicarles, como los promotores del Brexit, que se había equivocado en sus cálculos

Se vienen años complejos para Estados Unidos. El mensajero tendrá que reconstruir el ensaje. Deberá reinventarse si quiere sobrevivir. La realidad en política suele ser más cruel de lo que parece. Esto no es un espectáculo, esto es un trabajo duro, artesanal, constante y responsable. Los fuegos de artificio son solo válidos para el 4 de julio. EEUU seguirá de cerca esta devaluación de su marca. Hoy el país con más de 80 de las mejores universidades del mundo en una lista de 100, tiene que explicarse cómo y porqué ganó Trump. Qué es lo que no hicieron bien y cómo pudieron caer en manos de un demagogo y no de un anagogo. El país está lastimado, fracturado y hundido en varias partes en una depresión que los fuerza a buscar salidas incluso aquellas que las pueden conducir a un peor puerto. Pero el veredicto popular está echado. La población de los Estados sumó los votos para alcanzar la presidencia.

Ahora sólo le queda comenzar a construir puentes y no muros si desea permanecer en el puesto de comando más importante y delicado del mundo. El aprendiz de Trump requerirá muchos baqueanos en esta procelosa travesía que inicia el 20 de enero. Todos estaremos atentos a sus movimientos pero algunos lo sentirán más cerca. Necesita acercarse a la realidad y para eso debe construir tan pronto como puedan los mejores puentes posibles.
El muro era una metáfora de mal gusto que requiere una pronta corrección. No por los mexicanos sino por él mismo.

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Acerca de Redaccion central

Escritor, abogado, profesor y periodista
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