EN LA REVISTA DE LA CAMARA DE ANUNCIANTES DEL PARAGUAY.

Economía y educación de la mano, según el Dr. Benjamín Fernández Bogado
El Dr. Fernández Bogado no necesita presentación alguna. Es uno de los comunicadores más respetados del país y un importante referente y formador de opinión con estudios de posgrado en las más prestigiosas universidades del mundo, entre ellas la misma Harvard. Es autor de más de 15 libros y colabora para diferentes medios internacionales. Posee una preocupación que le define: lograr una mejor educación para el Paraguay.

Usted escribe y brinda declaraciones a menudo acerca de la situación educativa del país, ¿por qué usted sostiene que la educación es la base angular para la construcción de la nación?

La historia de los pueblos es la historia de su educación. Mire que hasta ahora la gente recuerda a Villarrica como una ciudad culta porque ahí enseñaron los dos grandes maestros paraguayos de todas las décadas: Delfín Chamorro y Ramón I. Cardozo. Ellos formaron a decenas de maestros en la Escuela Normal logrando crear la mejor generación de connacionales de todos los tiempos. Sin ellos no ganábamos la Guerra del Chaco, por ejemplo. El Mariscal Estigarribia fue alumno del Moisés Bertoni antes de ser militar. Cuando creímos en la educación, nos fue bien como país, cuando no creímos… mire usted la actualidad en todos los campos.

Usted afirmó: “Si no elevamos la calidad educativa del Paraguay ellos (los jóvenes) no van a tener oportunidades de cara hacia el futuro y podría ser esta la primera generación de paraguayos que no supere a sus padres” ¿pudiera poner usted esto en contexto y ampliar?

Las posibilidades de perder un par de generaciones son enormes (Ortega y Gasset hablaba de una generación en términos de 25 años). Los niveles educativos son pobrísimos. Somos el país último en competitividad según el informe de Davos 2016. ¿No es suficiente ese dato? “Los niveles de instrucción de secundaria no dan ni para ser Miss Paraguay” afirmó la madre de la mejor ingresante a Medicina (UNA) este año. En la mayor revolución del conocimiento a nivel mundial donde 2/3 de la riqueza está en el conocimiento, 1/3 en la industria y 4% en la agricultura, nuestro mayor signo de orgullo es la exportación de granos sin pagar impuestos. Invertimos 3% del PIB en educación. Stroessner lo hizo 1% en 35 años. Estamos ante un negro futuro como país y vamos a cargar sus consecuencias en los próximos 50 años. A este ritmo y con estos números vamos a tener la primera generación que no superará a sus padres con total seguridad.

¿Cuáles son los países que usted ve como modelos en cuanto a calidad educativa, tanto a nivel escolar como universitario y por qué? ¿Pudiéramos imitar esos modelos?

Los modelos no se imitan. Los paraguayos debemos querer una educación distinta a la que tenemos. Hemos fracasado con la reforma educativa y todavía algunos creen que sus ejecutores pueden volver a ser candidatos a presidente o senador. Mire lo confundidos que estamos. Han destrozado un par de generaciones y tienen aún cara para hablar frente a la gente. En otros países estarían procesados y presos. En Singapur quizás hasta colgados. Ese es un ejemplo de éxito a nivel mundial. Hace 50 años eran más pobres que Haití, hoy están entre los 10 primeros a nivel mundial. EEUU les debe plata y construyeron el país con educación. Hoy su ingreso per cápita es 14 veces superior al nuestro.

¿Pudiera explicar de manera sucinta cómo usted considera que pudiera revertirse, y en cuánto tiempo, esta situación de deficiencia educativa?

El éxito tiene que salir del compromiso. Debemos querer cambiar todos. Autoridades, maestros, alumnos, empresarios. Si estamos convencidos de eso y contamos con los recursos que deben ser mínimamente el doble del actual podemos partir hacia nuevos puertos. De lo contrario, la nave seguirá atracada por los sinvergüenzas y aventureros.

¿Deberían las empresas involucrarse de alguna manera en la causa de una mejor educación para el país? ¿Cómo pudieran hacerlo?

La educación es un compromiso colectivo. ¿A qué empresa le conviene tener mano de obra torpe, ineficiente, sin creatividad? Una empresa es su gente. Y si no tienen a los mejores es casi seguro que en poco tiempo dejen de ser tales. Las empresas tienen que querer a los buenos y deben pagarles bien. Si privilegian al entorno familiar, a los hijos de los amigos, a los mal pagados, entonces: ¿por qué los buenos que salen del país querrían regresar si después no los privilegian? En otros países las empresas hacen head hunters (búsqueda de cerebros) en las mejores universidades y ya les ofrecen a los mejores puestos al finalizar la carrera. El Estado estimula fiscalmente a las empresas que privilegian a los capaces y ellas trabajan con las universidades financiando investigaciones que sirvan para áreas de sus negocios y al mismo tiempo consolidan los profesores y alumnos de tiempo completo. Está todo conocido en el mundo, solo que no hay en Paraguay un compromiso real con la educación.

En cuanto a las universidades, ¿la formación universitaria corresponde a las necesidades del país y de las empresas? ¿Cuál es su perspectiva acerca de las universidades en el país?

Ellas deben tener una visión de país. Una universidad que se financia con matrículas de 100 dólares mensuales, ¿qué puede producir? Aquí hubo un intento de universidad a tiempo completo cobrando 700 dólares mensuales y tuvo dos inscriptos. En el Paraguay los padres privilegian el kindergarten de sus hijos y no la universidad de ellos. Eso es un signo demostrativo de atraso en el “siglo del conocimiento”. Nos falta invertir más en maestros universitarios de calidad. La revolución se hace en las aulas y nosotros nos empeñamos en tener una mirada perdida y equivocada.

Enfocándose solamente en la educación superior, ¿cómo podríamos comenzar a mejorar la educación universitaria?

Las universidades deben definir qué quieren enseñar, para qué, cómo, en qué condiciones y el mercado les debe decir qué calidad desean y cómo. Si eso no es trascendente, ¿qué importa qué camino tomemos?, todos nos llevarán a la senda equivocada. Debemos incluir a las universidades ofreciendo servicios que permitan tener alumnos y profesores de tiempo completo y no pasantes nocturnos o sabatinos. La universidad cuesta dinero en cualquier parte del mundo y aquí creemos que con 57 universidades mal financiadas se puede hacer algo mejor que lo que tenemos.

¿Al Paraguay le conviene invertir más en investigación? ¿Las empresas cómo pudieran ayudar al respecto?

El Estado debe estimular con deducciones fiscales a personas y empresas interesadas en tener una universidad de calidad y de prestigio. El éxito de los centros de altos estudios en EEUU radica en eso. Nuestra visión napoleónica en las públicas y comerciales o bolicheras en muchas de las privadas, no sirve para los tiempos que vivimos. Trabajo en redes, promoción, estímulo, deducciones impositivas, por ahí pasa la mano.

Usted había mencionado que los “imperios del futuro serán imperios del conocimiento” y que “los pueblos son hechura de su educación”; ¿pudiera ilustrar cómo la educación y la economía de un país se encuentran relacionadas?

Lo de los imperios es una frase de Albert Einstein cuando entró en Princeton y si no cree en eso, mire Singapur, Finlandia, Qatar o Noruega. Eran países inexistentes o inviables hace unos años. Eran más pobres que Paraguay pero tuvieron el coraje de cambiar, de creer en la educación, de pensar en ella y financiarlas con calidad. Un maestro no puede ganar 300 dólares mensuales, jubilarse a los 40 y enseñar menos de 150 días al año. Cómo pretendemos una educación de calidad cuando el 80% de las escuelas, colegios y universidades carece de título de propiedad. Ni eso lo podemos organizar. Un presidente de la república que crea en la educación le ordena a la Escribanía Mayor del gobierno en un decreto que lo haga. Nuestras escuelas se caen a pedazos, los jóvenes universitarios y secundarios buscan su época, pero en realidad presienten que con esta educación que les damos no tienen futuro y eso comienza a incomodarlos en serio.

Tenemos un país con una población en un 75% joven, la mayor en la región. ¿Está siendo aprovechado este potencial? ¿Cómo pudiera aprovecharse en mayor medida? ¿Qué ocurriría si no se aprovechase?

Estamos perdiendo el bono demográfico, el gran regalo del Paraguay en toda su historia. Nuestros jóvenes, sin poder articular ideas ni poder presentarse para un empleo, pueden llegar ser los grandes perdedores del futuro. A esta altura de los tiempos del bono demográfico, Corea del Sur ya tenía más de 50 mil PhD que retornaron a sus países para hacer de ella la undécima potencia económica mundial. Un teléfono de Samsung vale más de mil dólares, la empresa registra más de 14 mil patentes registrados al año. Nosotros en América Latina no alcanzamos mil, y Paraguay: cero. Eso es lo que ocurre hoy, ya pueden imaginarse lo que será mañana.

Estamos en un momento que los economistas señalan de “desaceleración económica” y en una coyuntura internacional difícil, ¿cuáles serían, según usted, las prioridades que el sector público y el privado deberían abordar para sobrellevar este contexto económico?

No aprovechamos la aceleración como debíamos. El sector granelero llegó a ganar 5. 500 millones de dólares por año, 72% sobre la inversión. Pagó 1.800 guaraníes por hectárea de impuesto inmobiliario. Ahora no pueden llegar a sus estancias y sojales por miedo al crimen y el secuestro. No colaboraron con el Estado y éste no estableció una justicia tributaria real y un gasto honesto y eficaz. Ahora volvemos a lo mismo de siempre: culpar a lo que sea para justificar el notable egoísmo de unos pocos que hubieran podido desarrollar a muchos. Privilegiaron su codicia y no el bienestar colectivo ni… el de ellos mismos.

¿Qué potencial estima que posee el país?

Un país con 7 millones de habitantes, el mejor régimen de lluvias del mundo, agua potable en abundancia, producción record de energía limpia y sostenible, capaz de alimentar a 60 millones de seres humanos, 65% de su población menor de 30 años. Un marciano que hablara guaraní diría: “mba´e la pe useva pee paraguayo” (qué es lo que les pasa a ustedes los paraguayos).

Y nos pasa que no tenemos conciencia de nuestras riquezas y nos empeñamos en ser pobres. Una extraña forma de masoquismo nacional que solo un buen psiquiatra podría develar el porqué. Nos falta pueblo con educación y conciencia que elija a mandatarios de iguales virtudes. Cada pueblo tiene finalmente el gobierno que se le parece.

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Acerca de Redaccion central

Escritor, abogado, profesor y periodista
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