LA TRAMPA POLITICA

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(Publicado el miércoles 3 de agosto de 2016 en el diario El Universo)

El Mercosur está a la deriva porque ha colocado lo político por sobre lo jurídico y lo oportunista por sobre lo económico. Ahora Venezuela reclama su derecho de presidir por seis meses cuando en realidad el país tendría que estar suspendido por su abierta violación a los derechos humanos y su clara contestación a los mandatos democráticos. Una vez afirmé que el ingreso del país bolivariano era en verdad un caballo de Troya y que ahora parece que terminará por cumplir la misión de implosionar un proyecto de integración ambicioso que no ha tenido ni en Brasil ni en la Argentina el rol de locomotoras como lo han sido Alemania y Francia en la Unión Europea. A la posición intransigente de Paraguay –que también votó por legitimar el ingreso ilegal de Venezuela al bloque– ahora se le suman Argentina y Brasil con lo cual el impasse se profundiza y claramente pone en riesgo la continuidad del bloque nacido por el Tratado de Asunción de 1991. El Mercosur está entrampado.

Las opciones son mínimas y la capacidad de maniobra llevan a todos a soluciones políticas que terminarán por herir de muerte al bloque. Si se aplican los mismos criterios que se aplicaron contra Paraguay en el 2012, Venezuela debe dejar no solo la presidencia sino también el Mercosur. Si no lo hace y continúa afirmando que nada ni nadie le sacará lo que considera su derecho natural de presidir el bloque, tendremos una agenda bloqueada, sin desarrollo de nada incluido el proyecto de acuerdo con la Unión Europea y una muestra más de la incapacidad adolescente de América Latina de llevar adelante un proyecto compartido.

Chávez descreía profundamente de toda organización donde su país no tuviera un rol central. Así cuestionó todo en la OEA para posteriormente crear instancias políticas que se mostraron absolutamente incapaces de enfrentar crisis del tamaño de Venezuela actual, como es el caso de Unasur y de otras instancias económicas cuasi moribundas como la Celac. Si le agregamos la nula capacidad de España de continuar el proyecto iberoamericano, vemos que en realidad todos los bloques están muriendo por la incapacidad de sus miembros de cumplir los mandatos jurídicos y por buscar atajos políticos que lo único que han logrado es agravar las crisis pero nunca resolverlas.

Queda por ver qué hace Maduro ante una abierta confrontación con Brasil y Argentina con el apoyo de Paraguay. Le quedan Uruguay y Bolivia, cuyo peso regional es pobre y en donde parece que las acreencias petroleras son más trascendentes que el cumplimiento de las normas y mandatos. A Venezuela no le queda otra que cumplir lo que manda la carta democrática firmada en Ushuaia: convocar al referéndum revocatorio, aceptar el veredicto popular manifestado en un Congreso opositor y dejar que la justicia se libere del yugo político que la ha vuelto sirvienta del Ejecutivo.

No es poco, pero no hay opciones para salir de esta trampa en la que se encuentra metido el Mercosur.

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Acerca de Redaccion central

Escritor, abogado, profesor y periodista
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