POBRES Y VISIBLES

U

(Publicado el miércoles 11 de mayo de 2016 en el diario El Universo)

Uno de los grandes retos de cualquier gobierno es reducir los niveles de pobreza. Lo dicen y repiten en campaña llegando a prometer lo imposible: acabar con ella. En realidad deberíamos sentirnos contentos con que los números se reduzcan con políticas sostenibles en el tiempo y tomados con responsabilidad por todos los gobiernos por venir. Cuando en Brasil afirman que sacaron a más de 40 millones de la pobreza, en realidad están afirmando algo que es parcialmente cierto y que puede ser la peor de las mentiras. Por ejemplo, una persona que salió de la pobreza y que vive en Sao Paulo –una de las ciudades más pobladas del mundo– con doscientos dólares mensuales, en realidad sigue siendo pobre. El político dirá pero antes sobrevivía con dos diariamente, cosa que ciertamente explica un drama pero no acaba con ella.

Los gobiernos en varias partes de América Latina con los programas de ayuda condicionada además de la corrupción imperante detrás de estas propuestas, han logrado que la gente hablara y tuviera más conciencia sobre la pobreza. Antes era parte del paisaje social sin ninguna implicancia. Ahora se habla de que detrás de ella está la inseguridad, la ausencia de futuro, la pérdida de oportunidades y, por sobre todo, el drama de países que no lograron entusiasmar a sus pueblos de la importancia de vivir en democracia para la alcanzar la libertad. Es un pequeño paso pero a partir del mismo lo que habría que reclamar son políticos que excedan el marco reducido de repartir las sobras de los buenos precios de las materias primas que hoy están en descenso.

Otra cosa negativa ha sido utilizar a la “clase media” de 200 dólares mensuales como escudo para cualquier tropelía política o para sostener regímenes seudodemocráticos legitimados por ese blindaje de los pobres. Brasil lo intentó vanamente en el proceso cuestionador a la gestion del PT (Partido de los Trabajadores) con Lula y Dilma, pero muchos de los que salieron a las calles también fueron los “pobres de clase media” que entendieron con claridad que el tamaño de la corrupción no era posible de justificarse con ninguna acción retórica ni manipuladora.

La pobreza es más visible. Es un tema para la acción política y es un argumento para hacer de América Latina un subcontinente más equitativo. No lo es por varias razones. Una de ellas porque no hemos colocado el tema educativo con sus grandes demandas y carencias en el centro de la preocupación política. La escasa recompensa de invertir en ella a corto plazo ha mostrado el egoísmo de la clase dirigente que solo piensa que es bueno aquello que dura su periodo de administración, y con eso no se alcanza a mejorar casi nada.

Anuncios

Acerca de Redaccion central

Escritor, abogado, profesor y periodista
Esta entrada fue publicada en Conferencias. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s