LA GRAN CONSPIRACION

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(Publicado en el diario El Universo de Ecuador el miércoles 27 de enero de 2016)

Cada día se libra una nueva batalla que demuestra cuán lejos están algunos gobiernos del destino de los ciudadanos. Anaqueles de supermercados vacíos, superinflación, abundancia de recursos que no fueron utilizados a favor de la gente y fueron dilapidados en cruzadas absurdas de nacionalismos que, como sumideros, recogieron los ingresos generosos del petróleo y otros commodities. La gran conspiración es la de aquellos que denunciaron que eran víctimas cuando en realidad actuaban como victimarios de generaciones enteras sumidas hoy en la peor de las pobrezas: la pérdida de la esperanza.

Con el propósito del engaño aturdieron a millones, desenterraron a muertos, gritaron improperios contra sus socios yankees con quienes jamás fallaron en las entregas generosas de petróleo refinado en su territorio. ¿Cuántas mentiras han recogido nuestros pueblos llenos de revoluciones falsas a lo largo de la historia? ¿Cuánto cinismo en los dirigentes cuyo único objetivo era continuar con el derroche y latrocinio con los que se justificó la siguiente revolución o mentira ciudadana? El retrato de una región acostumbrada a la decepción y al desencanto ha llevado a que patrones del mal se erigieran en referencias para millones que creen que estos que “derrotaron” al Estado pueden ser seguibles por muchos que no tienen otra manera de vengarse contra los sinvergüenzas que los usaron para una más de las tantas revoluciones absurdas y mentirosas de América Latina.

Esa misma conspiración que mantuvo los niveles de analfabetismo real y funcional a números lamentables sobre los que se sostiene la mentira y la falsa realidad recubierta por una imaginaria conspiración de afuera cuando por dentro ríen y se mofan de aquellos que todavía pueden creer uno de los peores cuentos que se haya escrito en la región. La realidad de los pueblos que crecen con instituciones sólidas es lo que cuenta pero nos empeñamos en negarlos desde gobiernos que hicieron de la conspiración toda una forma de gobernar sobre la base de sofismas falsos y reiterados. Es el momento de desenmascarar a los privilegiados que llenándose la boca de la palabra pueblo no hicieron otra cosa que hacerlos sobrevivir en la mentira, la inflación y el fracaso económico.

Necesitamos recobrar la racionalidad no solo del discurso sino de los hechos puntuales que hacen parte de la política entendida como servicio hacia la gente. Eso que alguien definió como el supremo acto de amor ejercido desde el privilegiado espacio del poder. No aquello egoísta y mentiroso con lo que se han llevado por delante recursos y oportunidades de la gente.

Es tiempo de volver a entender las cosas simples sin las miradas obtusas de falsas conspiraciones que de tanto repetirlas se han vuelto creíbles para algunos millones de incautos. Nunca faltan los zonzos que viven a expensas de los vivos. Y nada acusa la falta de educación de millones que creer más fácilmente en las mentiras que en la realidad que les toca vivir y padecer. Siempre los líderes oportunistas tendrán a mano alguien a quien responsabilizar de lo peor cuando en verdad son ellos en sus actos los que han terminado con la década más próspera para las materias primas devoradas por una China en constante crecimiento.

La realidad acaba con los mitos y uno de ellos es la falsa gran conspiración desde afuera, que todos sabemos que ha sido obra de los retóricos catequistas del mal y la corrupción

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Acerca de Redaccion central

Escritor, abogado, profesor y periodista
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2 respuestas a LA GRAN CONSPIRACION

  1. gilberto garcia dijo:

    Buenas noches como le va Dr.,como siempre leo sus comentarios muy acertado,y considerando esa aseveración quisiera con todo respeto hacer observar una linea que quiero creer es un error de impresión nada mas;y dice la parte en cuestión que “no faltaran los zonzos que viven a expensas de los vivos” y lo que se quiso decir es al revés según entiendo,salvo caso que yo sea el equivocado,nada mas es un detalle,aprovecho la ocasión para saludarlo muy atentamente.

    • tiene razón Gilberto, no se incluyó la comilla en los vivos , es esa extraña percepción de los zonzos que se creen listos cuando en realidad es un maridaje dañino para la república en su conjunto. Queria hacer observar el problema desde el otro lado.. pero faltaron las comillas en “los vivos”.
      gracias por tenerlo como lector

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