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(Publicado el domingo 17 de enero de 2016 en el diario Ultima Hora)

La expresión en guaraní es elocuente. Se desprendió del gajo, cayó, está en el suelo o en desgracia. La palabra define a quien perdió un puesto preferentemente en el sector público y debe volver a ser un simple mortal. Se acabaron los autos, el combustible, los viáticos, los sobresueldos, el ejercicio vergonzoso del poder, el fascinante nepotismo y la colocación de los amigos y amantes. Al que cae, como la fruta al suelo, le esperan cosas muy desagradables y por eso pelean a muerte para que no ocurra ese retorno a la normalidad de la que emergieron.

Ibarra no logra entender por qué lo sacaron de la función; había perdido toda conciencia del cargo y la responsabilidad que tenía. Culpa a cualquiera que pase enfrente de él. No entiende que si el de la seguridad tiene miedo, debe irse para que venga otro que enfrente a la delincuencia con éxito.

Él dirá que le hicieron la cama, que la corrupción policial es inmensa y que además nadie nunca lo quiso; pero, en verdad, sus errores fueron determinantes y si no pudo… debe irse.

Si el gobierno de la eficiencia hubiera medido con la misma vara a todos, es posible que la Selección Nacional se quedara como el equipo de béisbol cubano de gira por EEUU. Con una ejecución baja y de mala calidad de los recursos asignados en el presupuesto, con pedidos de austeridad que coinciden con autoasignaciones de tres aguinaldos por año, con un administrador de Essap que no garantiza agua a nadie, incluidos a los de Sajonia que viven a 20 cuadras de su oficina, y que reconoce que la empresa que administra pierde más del 50% del agua que bombea… Con estos ejemplos: ¿cómo es posible que aún continúen en el cargo? ¿Qué extraño misterio une a los incompetentes en el poder? ¿Qué rara cofradía los protege? Por eso cuando los sacan del cargo quedan tan desconcertados como que Gattini comete la boutade de afirmar que “en 30 meses de ministerio nunca Cartes le llamó para que tomara las decisiones correctas” (sic). ¿Un sincericidio más? Quedan tan turbados ante el jekúi que se deben pellizcar permanentemente para sentirse mortales.

Esta circunstancia afecta a todos. Karina Rodríguez firma por un ibérico que no trabajó y su jefe comunal lo defiende diciendo que en ese momento él era solo un locutor. ¿Eso significa que si nombra a Mengele como médico podría decir que sus crímenes ocurrieron cuando él no había nacido? Aquí solo le queda apartarla del cargo, a pesar de haber sido contribuyente generosa de su campaña. Si no lo hace, queda pegado a las peores formas de política que lo llevaron al cargo. La gente está harta no de los chanchos del propio chiquero… está harta de los chanchos nomás. Sean del color que fueren. Ese fue el mensaje en Asunción. Si la sostiene, carecerá de autoridad para hacer los cambios y los contrarreformistas habrán ganado la batalla.

No se puede seguir sosteniendo a Ramírez Zambonini que financia a los hijos de la novia, a los intendentes que malversaron dinero del Fonacide, a los incompetentes y a los corruptos en general. El país no puede aguantar más de esto. Los que amenazan con contar cosas que pasaron adentro deben ser procesados por su complicidad en las funciones que tuvieron. Pero nadie teme al okuipyre porque abajo solo le espera el moho o el paso de una vaca desaprensiva. Por eso… luchan a muerte para no caer.

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Acerca de Redaccion central

Escritor, abogado, profesor y periodista
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